Marca verde, hija natural de la responsabilidad medioambiental

29 Setiembre 2014 | Actualidad de Transambiental
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Hablemos de responsabilidad medioambiental. De quienes la tienen, de quienes la pueden tener, de las materias sobre las que recae esa causa, las ventajas de asumirla y los inconvenientes de ignorarla. Hablemos de naturaleza y de sociedad humana, porque en el equilibrio estable de ambas realidades están las claves.

 

Por responsabilidad medioambiental hay que entender la imputabilidad sobre el impacto ecológico que resulta de algunas acciones humanas. Unas por acción, otras por la simple omisión. Un impacto al que las legislaciones y las buenas prácticas consiguen

adelantarse, eliminándolas como factor nocivo o minimizando sus consecuencias.

Desde que la Conferencia de Estocolmo de 1972 estableciera como principio de acuerdo medioambiental que quien contamina, paga, mucho se ha avanzado. Las normas de prácticas limpias se han ido clonado en el ADN de la actividad empresarial. Sí, de una

forma casi natural.

Cada vez más, personas de manera individual, empresas, instituciones y hasta países gestionan sus recursos, producciones y actividades industriales y comerciales con la aplicación de tecnologías limpias, a veces de una forma sencilla e indirecta como con la adopción de fórmulas de transporte de mercancías peligrosas especializadas.

Responsabilidad medioambiental es hacer lo necesario para ajustarse a derecho, es preservar el entorno, el aire, la naturaleza y sus especies, conservarlo para las generaciones futuras, reducir la presencia o el impacto de la actividad humana, restaurar

lo perdido, introducir el costo ambiental en la actividad productiva y hasta ahorrar el máximo de energía posible hasta la eficiencia.

Fórmulas de gestión que suponen mayores desembolsos económicos, eso es cierto, pero que también suman ventajas como la razón que hace de la protección natural reglamentada una marca verde que el consumidor identifica y valora como positiva.

Ignorar la responsabilidad ambiental en los circuitos de gestión, producción, manipulación, transporte y almacenamiento es mantener cerrada una caja de pandora que la misma realidad aleatoria de las fuerzas de la naturaleza acabará por abrir.

Marca verde, hija natural de la responsabilidad medioambiental.

 

Comunicación Transambiental.

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